¿CORRE PELIGRO LA VIDA DEL PAPA FRANCISCO?

 

 

 

Leonardo Boff, teólogo brasileño.

* Inquietantes declaraciones del teólogo Leonardo Boff, quien advierte que donde hay poder no hay amor y que los grupos fundamentalistas del Vaticano deben estar muy disconformes; además recordó la “súbita muerte” de Albino Luciani, el Papa Juan Pablo I

¿Está diciendo que el papa Francisco correría peligro? Es la última pregunta de una entrevista que el periodista de La Nación, de Costa Rica, Álvaro Murillo, realizó al ex sacerdote y teólogo brasileño, Leonardo Boff, quien está de visita en el país vecino.

Boff, de 74 años, aparte de ser además filósofo, escritor, profesor y ecologista, es archirreconocido por ser cofundador de la Teología de la Liberación, una opción por los pobres de la que abjuraron muchos que decían abrazarla en los años 80 y 90.

La pregunta de Murillo estuvo precedida por otra donde le preguntaba si la gestión de Francisco, signada por la humildad, le impulsaría a irse a vivir afuera del Vaticano.

Boff ofreció una respuesta demoledora: “Como Juan Pablo I, que, dos días antes de morir, reunió a los cardenales y les anunció eso; dos días después, apareció muerto”.

Y respondió de manera contundente la última interrogante sobre el peligro que correría la vida del Papa Francisco.

“Es un peligro, porque hay una historia en el Vaticano de muchos asesinatos, hace mucho tiempo. Él debe tener cuidado porque donde hay disputa del poder no hay amor, y el poder siempre busca más poder.

“Debe manejar eso para hacer una reforma sin provocar un cisma. Las bases de los dos papas anteriores eran fundamentalistas, como Opus Dei o Comunión y Liberación, o los Caballeros de Cristo. Esos grupos deben de estar muy disconformes con el nuevo Papa, que es más de base social”.

No es la primera vez que Boff hace declaraciones explosivas. Sus andanzas a favor de los pobres le costaron en 1985, la condena de un año de silencio o suspensión a divinis, por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida entonces por el anterior Papa, Joseph Ratzinger. Siete años después, ante otra conjura en su contra, abandonó los hábitos.

Desde entonces confirmó su anti vaticanismo, que actualmente parece revertida por su entusiasmo ante la elección de Jorge Mario Bergoglio, “tan jesuita como él”, señala el periodista costarricense.

¿Por qué el cambio? “Su nombre, Francisco, es más que un nombre, es un proyecto de Iglesia. Reconstruye una Iglesia que está en ruinas, por los escándalos sexuales, del banco del Vaticano, peleas internas. Es providencial que sea un jesuita, muy bien formado y con las virtudes de San Francisco, con la sencillez y la opción por los pobres.

“Viene del tercer mundo, donde vive el 60% de los católicos, mientras Europa es una región agonizante. Él puede traer un vigor nuevo a la Iglesia, una esperanza nueva y ya ha dado señales muy claras de que será diferente. Ya dijo que los pastores deben tener olor de ovejas, no de palacios, de altares y sacristías. Es una Iglesia de siempre. Él será más pastor que doctor.

Murillo le consulta si Francisco podrá hacer los cambios que desea, con las mismas autoridades del papado anterior.

“Él tiene que intervenir, usar ese poder de la monarquía absolutista. Tiene la capacidad de intervención en el cuerpo enfermo de la Iglesia, en su cáncer. Si no lo hace, no tendría sentido su nombre.

“El problema es que la Iglesia perdió totalmente la credibilidad y está universalmente desmoralizada. Él fue elegido para rescatar esa credibilidad en esta crisis interna. Él se siente obligado a una reforma profunda ante los errores de la Curia”.

“Tal vez esa sea la única ventaja de ser una monarquía absolutista. Tiene poder absoluto e inmediato. Puede quitar a un cardenal, transferir a un arzobispo, y puede excomulgar a personas del más alto nivel. Quizá sea la única ventaja de ser una dictadura.

Boff señala que el Papa Francisco siempre ha preferido a los pobres no por filantropía, sino por justicia. Indica además que la mayoría de cardenales y obispos son muy devotos del Papa y lo ensalzan y tal, por lo que es momento de que lo imiten y se despojen de los títulos de palacio.

“Ya él dijo que ‘el carnaval se terminó’, cuando quisieron ponerle los ropajes. Esto es un escándalo. Con toda esa solemnidad y hábitos, más bien parece el carnaval de Río. Yo soy uno que voy a recordar que imiten al Papa. Si no lo hace, es señal de que rompen con él y su papado.

Consultado si el actuar del Papa Francisco está inscrito en el eje central de la Teología de la Liberación, indicó que sí y agregó que “estamos muy felices y no importa que utilice, o no, las palabras “Teología de la Liberación”. Nos importa su solidaridad y su autoridad moral por lo humano y por la Tierra.

¿Sabía el Consejo Cardenalicio a quién elegía? “Sospecho que los cardenales europeos estaban avergonzados. Sabían que no podía ser uno de ellos”, señala.

 

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