UD, SR ROUCO, “NO ES UN PASTOR CON OLOR A OVEJA” Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

Fuente: El Blog de Juan Cejudo

No, Sr. Rouco. Ud,” no es un pastor con olor a oveja”, como bien recomendaba el Papa Francisco en la homilía de la misa crismal.

El discurso que Ud. ha pronunciado en la apertura de la CI Asamblea del Episcopado así lo atestigua. Apenas unas líneas para aludir brevemente a algunos problemas sociales, y se explaya a fondo para exigir al gobierno una ley que proteja los derechos de los nasciturus que Ud. considera “problema social de primer ord

Pide al Gobierno que modifique la ley actual del matrimonio ( que permite que puedan contraerlo personas del mismo sexo). Dice Ud. que está en juego la “estructuración básica de la vida social”.

Sigue reivindicando el derecho a que la Iglesia imparta educación religiosa en los centros públicos ( como si no se estuviera ejerciendo, con cargo además a los presupuestos generales del Estado que pagan todos los ciudadanos, sean católicos o no). Intenta Ud. que sus posiciones y su concepto de moralidad pasen a ser leyes para todos los españoles. Leyes que el Gobierno debe poner en marcha adaptándose a sus convicciones de moralidad y ética que no son las de toda la Iglesia ni que compartimos tal como Ud. las formula, todos los cristianos.

En su discurso he echado en falta esos problemas terribles y persistentes que están padeciendo “sus” ovejas:

Más de 6.000.000 millones de parados. De los más de 5.000.000 millones registrados, más de 2.000.000 no tienen ningún tipo de prestación. ¿Se puede imaginar la angustia de esas personas? En sólo un año, los parados han aumentado en más de 800.000 personas. Son verdaderas tragedias humanas. Éso sí que es un problema social de primer orden.

Más de 400.000 ejecuciones hipotecarias desde que comenzó la crisis en 2.007. ¿Se puede Ud. imaginar el sufrimiento de tantísimas familias que se ven tiradas a las calles, sin un techo u obligadas a dormir con familiares o en albergues y acudiendo a comedores sociales o a buscar comida entre los contenedores de basuras?

El problema del paro juvenil- un 52%- que obliga a salir fuera de España a nuestros jóvenes : nuestros hijos y nietos que, como ellos dicen, no se van , los echamos. ¿Se pone Ud. en la piel de ellos para comprender su desesperación y frustración, después de haber sido magníficamente formados?

El problema de las preferentes. Miles y miles de personas que han perdido los ahorros de toda su vida porque miserablemente los engañaron y les han robado su dinero para sanear las cuentas de los bancos…

La situación de la sanidad pública española, de la educación, de los servicios sociales desbordados e incapacitados para atender las demandas de los ciudadanos con problemas. Una sanidad y educación que están privatizando desde que este Gobierno ha llegado al poder y de lo que Ud. no dice nada ni denuncia nada.

La situación de los trabajadores que, con una reforma laboral impuesta por el Gobierno, han perdido todos los derechos laborales y sociales conseguidos- después de muchos años de lucha y sufrimiento. Tampoco Ud. dice nada de eso… Como si no pasara nada. Como si éso no fueran problemas sociales de primer orden.

Miles y miles de pequeñas empresas y de autónomos que se han visto obligados a cerrar por la caída en picado de las ventas y la falta de crédito. Ud. no dice nada, pero la economía está muerta. Aquí sólo hay eres , despidos y cierres de empresas. Y nos decían que iban a solucionar el problema del paro.

Le preocupa el problema de los nasciturus, del matrimonio entre personas del mismo sexo, de la clase de religión en los colegios…pero no habla Ud. nada de la corrupción muy generalizada entre la clase política que salpica hasta a los miembros de la Casa Real. Un problema político de primer orden. De eso, que tanto preocupa también a “sus” ovejas, ni una sola palabra.

Tampoco dice Ud. nada del dinero que el Estado ha dado a las entidades bancarias para escándalo de todos los ciudadanos. Algunas fuentes lo cifran en unos 60.000 millones de euros. Otros, incluso de cantidades muy superiores. A pesar de eso, no hay dinero a crédito para las familias ni para las empresas.

Sólo hay que ver las innumerables movilizaciones que se han organizado en España en un sólo año en protesta por toda esta situación.

Ni siquiera ha tenido Ud. sensibilidad en su discurso para conectar con el nuevo momento eclesial que el nuevo Papa ha traído a la Iglesia. Él ha dicho: “debemos acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños” y que también dijo: “¡Oh, cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”.

Ya sé que Ud. alude a los servicios magníficos que presta Caritas para atender a los más desfavorecidos. Es algo que tiene el reconocimiento de toda la opinión pública española. Pero los obispos pueden y deben hacer mucho más. De hecho, se ha publicado que la Conferencia Episcopal aporta tan sólo un 2% de los presupuestos de Caritas. La mayor parte, son subvenciones estatales o donativos de particulares.

Uds. deben denunciar todo lo que está pasando. No sólo es la asistencia social misión de la Iglesia, también la denuncia profética, señalando las causas que está provocando todo este estado de cosas. Deben señalar al sistema capitalista como un “sistema nefasto”, como ya declaraba la Populorum Progressio Uds. pueden y deben ofrecer parte de sus muchas posesiones y bienes al servicio de los más necesitados. Pueden y deben renunciar a un Concordato que es preconstitucional y renunciar a no pocos privilegios.

Pueden y deben hacer efectiva la autofinanciación que estaba a contemplada en esos acuerdos, aunque ello conlleve a una política de mayor austeridad y pobreza.

En fin Sr. Rouco, me ha parecido que Ud. no ha estado al nivel que requería la actual situación tan alarmante y desesperada para tantísimos millones de españoles que viven angustiados la política de recortes brutales que le está llevando a la exclusión y a la miseria. Éstos sí que son problemas sociales de primer orden.

Tampoco ha respondido a los nuevos tiempos eclesiales que el Papa Francisco nos trae con esa sensibilidad para conectar con los más pobres y con el sufrimiento humano, por cierto, como hacía Jesús de Nazareth.

En definitiva, lo que le decía en el título de mi escrito: No es Ud, un pastor “con olor a oveja”

Atentamente: Juan Cejudo

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