LOS SACERDOTES CASADOS, SIGNO DEL ESPÍRITU (XVII). Rufo González

Cura casado
Fuente: Moceop

El presbítero casado es una riqueza para las comunidades, para la teología y para la iglesia en general
Apremia la necesidad Así lo reconoce José María Castillo, teólogo tan ilustrado como humano: “lo más razonable, en este momento, es afirmar sin titubeos que ya es apremiante la necesidad de afrontar con urgencia la supresión de la obligatoriedad del celibato eclesiástico para los sacerdotes de rito latino” (Curas Casados. Historias de fe y ternura. Coord. Ramón Alario y Tere Cortés. Moceop. Albacete 1910, p. 344).

Muchos pastores bendicen a los sacerdotes casados

Julio P. Pinillos cita sus conversaciones con algunos pastores, algunos ya fallecidos. Merece la pena recordar lo más importante de sus entrevistas.

“Con el cardenal B. Hume, de Londres, quién después de dos horas de diálogo a fondo sobre los objetivos pastorales serenos de muchos sacerdotes casados y sobre la situación de rechazo que percibíamos en muchos obispos, exclamó: «Esta situación no debe seguir así. Hablaré con Roma».

– Con el cardenal emérito Mons. Franz Konig, en Viena, después de una hora de diálogo lento por su muy avanzada edad, animó a la federación: «Conozco lo que hacen, sigan trabajando como lo vienen haciendo … No se desanimen, verán los frutos».

– Ladislau Biernaski, obispo auxiliar del arzobispo de Curitiva (Brasil) -quien intervino en el Encuentro de «Padres Casados» de Brasil-, dirigiéndose a toda la asamblea nos dijo: «Yo he crecido estos días con vosotros, ya no puedo callar esta riqueza que descubrí entre vosotros. Esto lo tengo que decir ante la Conferencia Episcopal de Brasil».

– Alberto Alblondi, obispo de Livorno y segundo secretario de la Conferencia Episcopal italiana, nos recibió junto con su obispo auxiliar y nos dijo de despedida: «Os he recibido con respeto y con amor. Lo que dicen las leyes es una cosa y cómo debe reaccionar el obispo es su decisión. No estamos autorizados a hablar de justicia y amor en la iglesia, sin practicarlas».

– Pedro Casaldáliga, Obispo español en Brasil, con quien convivimos en familia durante cinco días, nos entregó este saludo-apoyo entusiasta para nuestro IV Congreso: «Vosotros debéis defender el celibato opcional en la Iglesia católica, como otros estamos defendiendo la justicia con “los sin tierra”; y en una celebración dominical sencilla en su catedral de Sao Felix do Araguaya, en el momento de damos la paz a mi esposa y a mí, caminantes hacia el congreso de Brasilia, nos dijo «Debéis defender esta causa justa de la iglesia -la opcionalidad de celibato- porque hará mucho bien. Defendedla con generosidad».

Muchos teólogos célibes han despejado el camino

“Gracias a la ayuda doctrinal de muchos teólogos célibes -Fernando Urbina, Rufino Velasco, J. María Castillo, J. María González Ruiz, Andrés Tornos, Julio Lois … -, que se nos brindaron, y gracias a la confrontación fraterna de nuestra experiencia, llegamos a formular lúcidamente -así nos lo sigue pereciendo hoy- el siguiente principio teológico de gran carga práctica: tanto fundamento bíblico, teológico, pastoral, sociológico, psicológico y espiritual tiene la opción presbiteral célibe como la no célibe. Nos incumbe como tarea pastoral acumular experiencia que muestre que el presbítero casado es una riqueza para las comunidades, para la teología y para la iglesia en genera1. Con tal confianza, igual que Moisés «como quien veía al Invisible» (Hebr. 11.17)- nos dispusimos a caminar pacientemente, convencidos de que «si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no dará fruto» (Juan 12, 24), seguros de que la tarea será lenta. pero también de que quien lo intente hará un gran servicio a la Iglesia, a los curas y a la sociedad” (Id. p. 96).

Un acompañante espiritual: “la Iglesia no perdería a tantos sacerdotes valiosos”

Así lo reconocía hace unos años el monje benedictino alemán, Anselm Grün, en una entrevista a un periódico argentino:

“-No obstante estas dificultades, ¿usted propone que el celibato sea opcional?

-Sí. Me parece más honesto que existan los dos modelos. Yo he acompañado a sacerdotes maravillosos que al juntarse con una mujer tuvieron que dejar su sacerdocio. Mi principal argumento es que sería más sincero, porque hay algunos sacerdotes que viven en dos planos. Los sacerdotes deberían poder elegir entre dos formas: aquellos que quieren contraer matrimonio y los que quieren ser célibes… Si hoy la Iglesia diera al sacerdote la posibilidad de estar casado, no perdería a tantos sacerdotes valiosos. Esto sería más transparente (Anselm Grün. Entrevista de Silvina Premat en La Nación. Buenos Aires. 26 abril 2006).

Los dirigentes eclesiales deben “representar” a Dios, no “suplantarlo”

Hoy resulta incomprensible la obstinación de la alta dirección eclesial en hacernos creer que es voluntad de Dios lo que simplemente es determinación humana. Siguen identificando su papel de “representar” a Dios (dando testimonio de su verdad y amor) con “suplantarlo”. La contumacia histórica en no querer cambiar y terminar luego pidiendo perdón tras siglos de permanencia en el error no les ha abierto los ojos. Son ciegos que pretenden guiar a otros ciegos, según la imagen evangélica. Los hombres y mujeres de nuestra sociedad no pueden hoy comprender la obsesión, la hostilidad, el desprecio, la marginación, el ninguneo… que las altas esferas de la Iglesia católica mantienen con los sacerdotes casados católicos. Roma no tiene inconveniente en admitir a ministros eclesiales casados provenientes del Anglicanismo, Ortodoxia, Reforma protestante, etc. También éstos prometieron en conciencia seguir o desempeñar sus ministerios en sus respetivas confesiones. Evolucionaron y descubrieron su paso al Catolicismo como más de acuerdo con sus conciencias. Encontraron brazos abiertos en la Jerarquía católica: su matrimonio no era problema.

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Una respuesta a LOS SACERDOTES CASADOS, SIGNO DEL ESPÍRITU (XVII). Rufo González

  1. Lázaro dijo:

    El problema de los sacerdotes casados es un problema un poco artificial. Leyendo lo de la admisión por Roma de sacerdotes casados ordenados en el anglicanismo ¿no parece evidente la solución de la problemática de los sacerdotes casados ordenados en el catolicismo romano? Hay más Iglesia que la católico-romana, en españa el anglicanismo-episcopalismo, el catolicismo reformado, está representado por la Iglesia Española Reformada Episcopal, dondo se es completamente posible, “legal” y normal la actividad de sacerdotes casados, muchos de ellos provinientes de la ICAR.

    Los curas casados ordenados por la ICAR, que absurdamente se desaprovechan manteniéndose en una semi-clandestinidad, harían bien en contactar con la Iglesia Española Reformada Episcopal (la iglesia española de la Comunión Anglicana) a fin de plantear soluciones que posibiliten su pleno retorno a la labor pastoral y al anuncio público del Evangelio ¿O es que piensan que solo la ICAR es Iglesia?

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