Con flores a María, con votos a porfía… “Esta Virgen ayuda al PP”. Pepe Mallo

Cospedal
Fuente: Moceop
Mes de Mayo. Curiosa coincidencia: Mes de las flores, con flores a María. Mes de elecciones, con votos a porfía. Es así como sospecho que lo ha interpretado la señora Dolores de Cospedal, secretaria general del PP y Presidenta de Castilla La Mancha. Sí, esa señora catolicísima practicante convicta y confesa, devotísima de todas las vírgenes que se veneran en los diversas localidades de Castilla la Mancha y que procesiona bajo peineta y mantilla, en cuya vida privada renuncio a entrometerme. Pero su actividad pública es publicada. Y ahí voy. Pues resulta que esta señora, según diversos papeles y digitales, ha abierto su campaña electoral en Illescas (Toledo) donde se venera a la Virgen de la Caridad, y ante sus fervientes “de-votos” confía en que la Virgen le dé suerte y revalide su mandato. Y aduce como argumento que en la campaña electoral de 2011 también arrancó sus actos en esta localidad toledana y consiguió ganar. Por eso ha soltado esta insuperable perla: “Esta Virgen ayuda al PP”. Y el alcalde de la localidad ha rematado la faena, “esperamos el milagro de Cospedal”.

Ante estas afirmaciones, se me ha ocurrido imaginar que menudo revuelo y desasosiego se ha debido suscitar en el partenón celestial, en el florilegio antológico de las Vírgenes María. Porque, claro, todas tienen derecho a proteger y ayudar a sus “de-votos”. Y si la de la Caridad hace tal caridad a Cospedal, las demás Vírgenes quedarían postergadas y excluidas; aunque de seguro que ellas no cejarían en defender atrevidamente sus derechos, puesto que todavía ejercen una cierta privanza y patrocinio sobre fervientes adoradores.

Permítaseme describir la hipotética escena. De primeras, se observa a todas las Vírgenes María y Nuestras Señoras departiendo placenteramente en igualdad de condiciones por su idéntica homogeneidad. De repente, alguien recibe algo así como un watsaap (ignoro cómo llegarán al cielo las peticiones humanas) con la categórica y sugestiva afirmación de la señora Cospedal; y corre la voz. Al instante, las Vírgenes comienzan a mirarse sorpresivamente unas a otras para luego converger la mirada sobre la placenteramente halagada Virgen de la Caridad de Illescas. Algunas miradas son inquisitorias. Y se enzarzan en un nuevo episodio de “juego de tronos”. Y allí vemos a la Moreneta de Montserrat reivindicar sus derechos a la protección de su amada “catalana terra” y de su señera “senyera”; a la Virgen de los Desamparados reclamar su derecho a amparar a los desamparados valencianos entre los que, lamentablemente, cuenta al día de hoy con muchos ex-votos; a la Amatxu de Begoña, a la Virgen de Estíbaliz y a Nuestra Señora de Arantzazu exigir su intercesión sobre sus respectivos fieles “abertzandales”; a la Virgen de Covadonga invocar su primacía ya que don Pelayo salió de su gruta para llevar a cabo la Reconquista contra los infieles, y que ella será también capaz de reconquistar a sus devotos asturianos; a la Virgen del Pilar requerir el privilegio de ser la primera aparecida, asegurando que quiere ser capitana de la troppa aragonesa…

No todas las miradas son reivindicativas. La Virgen de la Caridad, sin pizca de envidia, interpela a Nuestra Señora del Camino para echarle en cara que se tenía muy callada su eficaz intercesión sobre los castellano-leoneses a quienes les ha puesto en camino (no sé si opusino o neocatecumenal) para garantizar el triunfo a todos sus devotos candidatos. La Macarena y la Virgen del Rocío se traban en un breve rifirrafe acusándose recíprocamente del reciente desgobierno andaluz, por no ponerse de acuerdo en quiénes son los eufóricos y apasionados devotos de la una o de la otra y dejar así varada a Susana, la “casta”. También la verbenera madrileña castiza Virgen de la Paloma y su inseparable compañera Ntra. Sra. de la Almudena parlamentan sobre sus influencias en la capital; la primera defendiendo el casticismo del chotis, bailado divinamente por sus devotos en su honor, la segunda alabando la masiva asistencia a los fervorosos actos religiosos en su fastuosa y espléndida catedral. No faltaron tampoco insinuaciones de la Virgen de Guadalupe cacereña lamentándose de que su pertenencia como parroquia secular a la diócesis de Toledo, la Cospedal le reste devotos a Extremadura…

En medio de este disquisitorio escarceo, se levanta de su sede María Auxiliadora y con unas palmadas pide un poco de por favor. Sus comedidas palabras van aplacando los ánimos: “Os recuerdo que el día 24 es mi fiesta. Ese día me voy a convertir en el centro de todos, aunque esté a la izquierda de algunos y a la derecha de otros. Voy a ser objeto de fervientes exaltaciones, recibiré populares ofertas de todos los colores, cuantiosos votos y abundancia de ilusionadas promesas solicitando incondicionalmente mi auxilio. ¡¡Y menudo marrón me voy a tragar!! Porque, decidme, ¿a quién tendría que aplicar los “primeros auxilios”? El triunfo o el éxito no dependerá de nosotras ni de nuestra invocación. Y menos el descalabro. Podemos asistir al fracaso. El objetivo es de los Ciudadanos…” Y continuó razonando durante unos minutos más intentando hacerles ver que “invocación” no es lo mismo que “advocación”.

No quisiera haber dado impresión de frivolidad en un tema tan trascendente y serio como éste. Pero, precisamente por trascendente y serio, debemos contemplarlo y tratarlo con sensatez y cordura. La devoción a María está fuertemente enraizada en el pueblo; en muchos casos con lamentables ramificaciones exclusivistas y fanatismos. La devoción es un “medio”, no un fin. Y si María fue exaltada por Dios, no se debió a su popularidad ni a sus manifestaciones entusiastas ni a devotos favoritismos, sino a su “disponibilidad” a la voluntad de Dios: “Yo soy la esclava del Señor…”; porque fue la primera que tuvo fe en su hijo y porque animó y reforzó la fe de los discípulos en Jesús. María no es una “marioneta”; es un regalo de Dios como “modelo de creyente”. María es “mediadora”.pero no en el casposo sentido en que lo ha tomado la señora Cospedal. Sabemos que todo dependerá de la responsabilidad, sensatez y opciones de cada uno en el último momento. Pues, lo dicho. ¡¡¡Todo a última hora y viva María Auxiliadora!!!

Pepe Mallo

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“Esta Virgen ayuda al PP”. Rufo González

Testimonio claro de superstición, pues es hipótesis inverificable, voluntarista y ajena a la fe religiosa. Incluso puede llamarse “magia” recurrir a la Virgen, a “esta”, a su representación de madera, piedad o pintura… Se convierte en amuleto que produce efectos inverosímiles. Es triste que aún queden políticos sumergidos en la igorancia religiosa, fanáticos de sus creencias, sin apertura al Dios Padre de Jesús que ama a todos y “hace salir el sol y bajar la lluvia sobre buenos y malos” (Mt 5,45; Lc 6,27-36).

Aduce como argumento que en la campaña electoral de 2011 también arrancó sus actos en el pueblo que venera esta imagen. ¿Existe algún pueblo que no venere alguna? Y luego nos quejamos que algún presidente sudamericano lleve un crucifijo y lo bese en medio de un mitín. Incluso que otros contrarios a estas supersticiones intenten decapitar a una imagen de la Virgen para demostrar que es un ídolo sin vida y sin actividad. Por favor, un poco de seriedad y racionalidad. “Las cosas creadas y la sociedad misma gozan de leyes y valores, que el ser humano ha de descubrir, emplear y ordenar gradualmente… Todas las cosas están dotadas de consistencia, verdad y bondad propias…” (GS 36).

Ninguna religión, opción de sentido, libre por su propia naturaleza, pienso, debe usarse para legitimar un proyecto político, fruto de la razón. Es sólo la inteligencia humana, analizando la realidad, la que debe proponer a la sociedad caminos de realización humana. Caminos verificables, contrastables, dignos de toda persona, humanitarios en el más pleno sentido. Las religiones pueden y deben proponer sus ofertas de sentido para que los ciudadanos las valoren y hagan suyas libremente. Claro que los valores religiosos y su visión de la vida pueden enriquecer la sociedad. Pero siempre como semilla que se siembra y dará su fruto por sí mismo. Jamás por imposición teocrática ni por dictadores. La libertad humana no tolera el dicho bárbaro “cuius regio eius religio”, que ha tenido, y sigue teniendo, diversas traducciones: “quien manda impone su religión”, “religión del Estado”, “religión oficial”, “conversión, esclavitud o muerte”…

Afortunadamente España, pienso, ha superado aquella barbarie de “¡Viva la libertad, muera Cristo Rey!, que ensució nuestras calles hace ya muchos años. Cristo abraza a todos, deja libres a todos, invita a amar a todos, incluso a los que nos hacen mal.

Rufo González

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