Juan José Tamayo, teólogo de la liberación y filósofo: “Tenemos que liberarnos del dios del patriarcado”. Juana Vera

Fuente: Revista El siglo de Europa/Redes Cristianas
REVISTA EL SIGLO DE EUROPA-17 DE MARZO DE 2017
“La Teología de la Liberación no ha muerto”
Teólogo de la Liberación, Doctor en Teología por la Universidad de Salamanca y de Filosofía y Letras por la Autónoma de Madrid, dirige la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría de la Universidad Carlos III de Madrid. Juan José Tamayo (7-10-1946, Amusco, Palencia), Secretario General de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, piensa que “la Teología de la Liberación no ha muerto. Sigue viva activamente iluminando los procesos de liberación de los pueblos y de manera especial la lucha por la emancipación de las mujeres del sistema de dominación patriarcal sexista y homófobo”. Miembro del Comité Internacional del Foro Mundial de Teología y Liberación y del Consejo de Dirección del Foro Ibn Arabi, explica en esta entrevista los nuevos horizontes de la Teología de la Liberación, entre ellos La Teología Feminista de la Liberación. “La imagen de Dios con atributos masculinos da lugar da lugar al patriarcado religioso, que llamo ‘Extremo duro’, que, a su vez, legitima el patriarcado político”. El Siglo de Europa conversó con el teólogo tras la conferencia titulada ¿Tiene futuro la Teología de la Liberación?, que el maestro impartió, el pasado día 10 de febrero, en el Ateneo de Ferrol.

(Santiago de Compostela)
—La Conferencia Episcopal Española ha renovado cargos esta semana. ¿Cómo los interpreta? ¿Cree posible que los obispos españoles lleguen a hacer cambios más acordes a la línea del nuevo Papa?
—En la Conferencia Episcopal Española (CEE) no es posible el cambio, ya que la mayoría de obispos, elegidos por los papas anteriores Juan Pablo II y Benedicto XVI, se ubican en el modelo neoconservador y restauracionista de Iglesia de estos papas y no siguen la orientación reformadora y liberadora de Francisco. En las recientes elecciones a cargos directivos dentro de la CEE se ha impuesto la continuidad conservadora e integrista. Sus planteamientos en materia de sexualidad, modelos de familia, identidades sexuales, teoría de género, opciones políticas, derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, acceso de éstas al sacerdocio, etc., siguen siendo homófobos, represivos, patriarcales y políticamente alineados con la monarquía como modelo de Estado y con los sectores políticamente de derechas e incluso de extrema derecha. La reforma de Francisco no ha pasado los Pirineos.

._¿Cómo se piensa la religión desde la Teología de la Liberación?
._ No en alianza con los poderes y los poderosos, como se ha pensado tradicionalmente, sino a partir de las personas, los sectores, los pueblos y las clases subordinadas. Gustavo Gutiérrez, considerador el fundador de la Teología de la Liberación, ejerció durante muchos años su ministerio sacerdotal en una comunidad cristiana ubicada en un barrio pobre de la ciudad de Lima (Perú), en el entorno del Cerro de San Cristobal. Vivía en esa comunidad no para predicar resignación a los pobres, sino para acompañarlos en el camino de la liberación y cambiar el modo de pensar y de vivir la religión, no como opio del pueblo, sino como fuerza liberadora
La Teología de la Liberación nace y se desarrolla como teología política y, en cuanto tal, ha influido en el desarrollo de los movimentos sociales y en la recuperación del carácter subversivo y desestabilizador del cristianismo. La Teología de la Liberación se halla hoy, cincuenta años después de su fundación, junto a los pobres, marginados y excluidos, como en sus inicios, si bien abriéndose a las nuevas formas de pobreza y discriminación por razones de género, etnia, cultura, religión, identidad sexual, etc.

Recuerdo que cuando asesinaron a Monseñor Romero y a los jesuitas de El Salvador, se llegó a decir, por algunos obispos salvadoreños, que la Teología de la Liberación apoyaba a la guerrilla. Incluso se escuchó que los asesinados “se lo merecían” por haberse desviado de su función pastoral y espiritual y haberse metido en política. Aquella interpretación no podía ser más desafortunada. Los mártires de El Salvador nunca defendieron la violencia. Siempre estuvieron a favor de la negociación y propusieron caminos de diálogo para terminar con la guerra que asolaba a El Salvador. Unos días antes de ser asesinado Ignacio Ellacuría precipitó su vuelta de España a El Salvador respondiendo a una invitación del presidente Cristiani para participar en un diálogo del gobierno con el FMLN. A Ellacuría lo mataron precisamente por su actitud negociadora

._Hoy falta ejemplo en la mayoría de los líderes políticos y religiosos. ¿De qué tenemos que liberarnos en las sociedades occidentales para vivir con dignidad y reconstruir nuestras democracias?
._Primero de la idolatría del dinero. Los israelitas adoraban al becerro de oro, nosotros adoramos el oro del becerro. Hay que seguir la consigna del Maestro Jesús de Nazaret: “No podéis servir a dos señores, a Dios y al Dinero”. La sociedad debe liberarse de esta idolatría. De lo contrario, caerá en una especie de ateísmo idólatra, igual de peligroso que la creencia idolátrica.

Las sociedades occidentales han de liberarse de una democracia que está sometida al asedio del mercado y construir una democracia al servicio de la ciudadania, no puramente formal y representativa, sino también participativa y directa desde la que se fomente la equidad y la justicia. La democracia actual no resiste ya porque se ha entregado al mercado y se rige por sus principios. Pienso, en este sentido, que democracia y capitalismo son antagónicos. No puede haber una democracia auténtica si está sometida a las leyes del mercado que establece de manera excluyente el neoliberalismo.

Tenemos que liberarnos del dios del patriarcado. Las representaciones de Dios son en su mayoría patriarcales. Hemos construido imágenes, independientemente de que se crea o no, que presentan a Dios con símbolos y atributos masculinos y legitiman el patriarcado político y social. Hay que liberarse del patriarcado religioso que fundamenta el patriarcado en todos los órdenes. Me guío aquí por la filósofa feminista norteamericana Mary Daly, quien decía: “Si Dios es varón, el varón es Dios”. El reconocimiento de un dios de género masculino justifica y legitima el patriarcado en la sociedad como sistema de dominación.

_Uno de los nuevos horizontes de la Teología de la Liberación es la Teología Feminista de la Liberación. ¿Podría explicarnos cuál es la esencia de esta teología?
._Creo que en parte acabo de responder a esta pregunta. Pero voy a desarrollar un poco más la respuesta. Verás. Al principio, los teólogos, casi todos varones, elaboraron una Teología de la Liberación patriarcal. No fueron conscientes, o no la especificaron en sus reflexiones, de que la discriminción sufrida por los pobres era mayor todavía en el caso de las mujeres: por ser pobres, por ser mujeres y estar sometidas al patriarcado, por pertenecer a culturas, etnias y religiones marginadas. La Teología de la Liberación se toma muy en serio la liberación de las mujeres del sistema patriarcal político y religioso y las reconoce como sujetos éticos, religiosos, eclesiales. Reconoce el derecho de las mujeres a pensar y vivir la fe desde su propia subjetividad y no desde las masculinidades hegemónicas.

La Teología Feminista cuestiona el modelo de dominación patriarcal en la sociedad y en la religión, denuncia la discriminación de las mujeres que genera y propone la creación de comunidades religiosas igualitarias. Esta teología es muy consciente de que el capitalismo, el colonialismo, el patriarcado y el desarrollo científico técnico explotador de la naturaleza de la modernidad son modelos de dominación que se refuerzan y retroalimentan y tienen que ser combatidos simultánea y conjuntamente. No se puede luchar contra uno sin hacerlo contra los otros dos.


._¿En qué momento se halla la Teología de la Liberación?

._Yo creo que se encuentra en un excelente momento creativo. Surgió a mediados de los sesenta del siglo pasado. Coincidiendo con su nacimiento escribí mi primer artículo teológico con apenas veinticinco años en 1973, tras acabar mis estudios de teología en la Universidad Pontificia de Comillas. Se titulaba: El largo adviento de la liberación. Han pasado 44 años y la Teología de la Liberación sigue viva y activa. ¿Por qué? Porque no es una teología “perenne” e inmutable, sino histórica, que, desde sus intuiciones originarias, intenta responder a los desafíos de cada momento histórico. No es una teología de la razón pura, que se mueva en el horizonte puramente noético, sino de la razón práctica, que se reformula en sintonía con los procesos de liberación.

No es una teología encerrada en la sacristía con olor a incienso, sino una teología de calle, sensible a los problemas reales de la gente, especialmente de los sectores más vulnerables de la sociedad. Es una teología plural que se despliega en diferentes tendencias, todas ellas complementarias: teología feminista, indígena, afrodescendiente, ecológica, campesina, económica, interreligiosa, intercultural, del pluralismo religioso. A esto cabe añadir que la Teología de la Liberación no se cultiva solo en América Latinoamérica, sino en todo el Sur global.

.- Qué les diría usted a aquellos que afirman la muerte de la Teología de la Liberación?

._Que confunden el deseo con la realidad. En 2014, siendo presidente de la Conferencia Episcopal Latinoamericana, el actual cardenal mexicano Carlos Aguiar Retes llegó a decir que la Teología de la Liberación era una anciana moribunda, si no estaba ya muerta. No estaba describiendo un hecho, sino expresando su voluntad de eliminarla por incómoda. Gustavo respondió con gran sentido del humor: “Ah, no sabía que estuviera muerta. No me han invitado a su entierro”.

La verdad teórica y práctica de la Teología de la Liberación se halla en la práctica martirial. Salvo los mártires que se produjeron en la teología europea durante el Nazismo, siendo el más relevante el teólogo luterano alemán Dietrich Bonhoeffer, no me consta que la vida de los teólogos europeos haya corrido peligro en nuestro continente. Sin embargo, el martirio ha sido una constante a lo largo de los 50 años de existencia de la Teología de la Liberación. Catequistas, líderes de comunidades de base, sacerdotes, religiosas, religiosos, ecologistas, activistas de los derechos humanos, teólogos, teólogas, obispos… El martirio de tanta gente, especialmente en El Salvador, el país más pequeño de Centroamérica, es el mejor ejemplo, por muy contradictorio que parezca, de la vitalidad de la Teología de la Liberación y del mantenimiento de la Utopía. Ahí radica su verdad-autenticidad.

._¿Qué le pareció la beatificación de Monseñor Romero?
._No estuve en contra, pero tampoco me entusiasmó. Los mártires no fueron mártires por odio a la fe, como dijeron los teólogos del Vaticano con motivo de la beatificación de Monseñor Romero. En muchos casos los asesinos eran creyentes como los asesinados. A Romero lo mataron por su lucha por la justicia o, si se quiere, fue asesinado por haber denunciado, desde la fe liberadora, las injusticias cometidas por los poderosos de El Salvador, poderosos económica, política y militarmente todos en alianza contra el pueblo. La Teología de la Liberación puede desaparecer, pero lo que no debe desaparecer es el compromiso de creyentes y no creyentes por la liberación. Y la senda a seguir en ese compromiso es la que nos marcan los mártires. Es su ejemplaridad la que salva el Cristianismo.

._¿Logrará el Papa Francisco poner en su lugar a Ignacio Ellacuría y a todos los mártires del Evangelio?
._Al ser Papa latinoamericano y conocer de cerca la experiencia del martirio, hay más posibilidades de que ocurra que con los papas anteriores. ¿Quiere esto decir esto que Ellacuría y compañeros y compañeras mártires deben ser llevados a los altares? Tengo mis dudas. Mi amigo y colega Jon Sobrino, teólogo hispano-salvadoreño de la liberación, prefería que no beatificaran a Romero. Y en parte tenía razón. En mi reciente viaje a San Salvador he podido comprobar que tras su beatificación se está rezando a un Monseñor Romero taumaturgo, más que a un Monseñor Romero profeta y liberador. Y esto me parece muy peligroso.

¿Por qué es ejemplar Romero?, ¿por el milagro que se reconoció para su beatificación o por su compromiso por la justicia? Los mártires de hoy deben ser rehabilitados, sí, y colocados en su lugar como testigos y fieles seguidores del Evangelio, pero esto no debe hacerse necesariamente elevándolos a los altares, ya que esa ubicación los sitúa fuera de la órbita humana. La beatificación separa a las personas beatificadas del conjunto de los seres humanos, ya que a veces resultan inimitables por el elevado lugar en el que son colocados.

._¿Cuál es la relación del Papa Francisco con la Teología de la Liberación?

.­_Cuando Juan Pablo II celebró la misa en la catedral de Santiago de Chile comprometió a la religión con un dictador. Recuerdo que la televisión transmitió aquella misa y el mundo entero vio cómo el papa daba la comunión en la boca a Pinochet. Comulgar en el cristianismo y dentro de la tradición eucarística es unir voluntades y compartir la vida. ¿Cómo se puede compartir religiosamente con un dictador que derrocó a un gobierno democrático legítimamente elegido por el pueblo, gobernó durante casi 20 años despóticamente y asesinó a decenas de miles de personas. Con el Papa Francisco se está produciendo un fenómeno inverso. Es él quien más está haciendo por la reactivación de la Teología de la Liberación. El cambio de paradigma que está introduciendo en su Pontificado se está traduciendo también en un cambio de actitud hacia la Teología de la Liberación.


._¿A qué cambio de paradigma se refiere?

._Al cambio en su estilo de vida. Los teólogos y las teólogas de la Teología de la Liberación demuestran la autenticidad de sus principios a través de la ejemplaridad, de un modo de vivir austero, amén del rigor metodológico y epistemológico en sus documentos. Esta es la actitud del Papa Francisco, quien con el ejemplo y con el testimonio está avalando la verdad de la Teología de la Liberación. Pero también lo está haciendo con sus gestos., que son para mí muy reveladores. No es lo mismo celebrar la misa del Jueves Santo en la Basílica de Letrán que en una cárcel. Ni lavar los pies a doce clérigos que los tienen bien lavados que hacerlo a doce presos y presas, entre los que se hallaba una mujer musulmana. No es lo mismo celeberar una ceremonia religiosa en el Vaticano que hacerlo en un Centro de Discapacitados y Discapacitadas como hizo hace unos años Francisco.

No es lo mismo visitar a Pinochet en Chile, como hizo Juan Pablo II, que ir a Lampedusa tras la muerte de 800 emigrantes en las aguas del Mediterráneo, como lo ha hecho este Papa, quien también ha demostrado solidaridad y respeto hacia las diferentes identidades sexuales. “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”, declaró en el viaje de vuelta de Brasil a Roma en verano del 2013.

Poco después de hacerse esta pregunta y de no condenar a los gays, sin embargo, el obispado de Cádiz, prohibió a un transexual ser padrino del bautismo de su sobrino. Hay muchos obispos y sacerdotes que no siguen las orientaciones del Papa, quien también ha mostrado una actitud de acogida hacia los divorciados y divorciadas que se han vuelto a casar, aunque el documento del último Sínodo de Obispos es muy tímido en este sentido, pero no a causa del Papa, sino por el del freno de las jerarquías eclesiásticas que no siguen su itinerario.

._Durante su conferencia titulada ¿Tiene futuro la Teología de la Liberación?, impartida en el Ateneo de Ferrol, el pasado diez de febrero, usted comentó que el Papa Francisco hace Teología de la Liberación ¿Qué quiso decir?
._ Al poco tiempo de ser elegido Papa, Francisco recibió a Gustavo Gutiérrez, que en décadas anteriores había sido víctima de un análisis detectivesco de sus textos. Sin embargo este Papa lo llama. A esto cabe añadir que Gustavo Gutiérrez escribió un artículo muy crítico contra el neoliberalismo en el Osservatore Romano, órgano oficial del Vaticano. Por otro lado, Francisco hace Teología de la Liberación en sus documentos. En su Exhortación Apostólica La alegría del evangelio hace una crítica feroz del neoliberalismo, al que califica perverso e injusto de raiz. Otros papas han sido también críticos del capitalismo. Lo fue, ciertamente, Juan Pablo II. De hecho, algunas de sus encíclicas pasaban por la izquierda a la socialdemocracia. Pero tanto él como otros pontífices criticaban al capitalismo por sus consecuencias. Francisco lo ataca también en su raiz injusta.

El método que sigue en sus documentos es el de la Teología de la Liberación: ver-juzgar-actuar, análisis de la realidad-juicio ético-interpretación liberadora de los textos-praxis. Lo hizo en la Exhortación citada La alegría del evangelio y también en la Encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común. Para elaborar este documento pidió asesoramiento a un Leonardo Boff, condenado por el Cardenal Ratzinger. El teólogo brasileño de la liberación Boff incorporó en su discurso la opción por la Madre Tierra, por la Pacha Mama. Esta encíclica analiza la situación de deterioro de la Naturaleza por mor del modelo científico técnico de la modernidad, que amenaza con destruir el planeta dejándonos sin la casa común.

._Qué sucederá tras el pontificado de Francisco, ¿volverá la persecución contra los miembros de la Teología de la Liberación?
._La Teología de la Liberación ha tenido un fructífero pasado, tiene un presente bien ubicado contextualmente y espero que su futuro sea aún más luminoso. Sigue siendo fiel a las intuiciones primeras. Pero no se queda ahí, sino que hoy se abre a otros horizontes con el deseo de colaborar en la repuesta a los grandes problemas de la humanidad. En este momento estamos elaborando una Teología de la Liberación del Sur global vinculada con el Foro Social Mundial y los movimientos sociales. Yo mismo estoy escribiendo un libro titulado “Teologías del Sur. El giro descolonizador”. Ese es el camino que debe seguir la Iglesia Católica si no quiere convertirse en una institución de personas piadosas y crédulas.

Con el nuevo Papa parece haber vuelto la primavera a la Iglesia. Recuerdo que tras el Concilio Vaticano II vivimos ya una primavera, pero fue muy corta, apenas duró los años del concilio y algunos más. Enseguida llegó el invierno, la larga invernada, como le gustaba decir al teólogo alemán Karl Rahner. Me gustaría que esta vez las reformas que estamos llevando a cabo den lugar a una larga primavera. Me produciría mucha tristeza que tras el pontificado de Francisco hubiera una involución.

._”La Teología Indígena de la Liberación es otro de los nuevos caminos de la Teología de la Liberación”, señaló usted durante la conferencia mencionada. ¿Podría explicarnos en qué consiste esta teología?

._Es quizá la teología más antigua, al tiempo que la más nueva en América Latina. Es muy importante que la Teología de la Liberación se ubique en los ámbitos de marginación y de exclusión cultural de las comunidades indígenas, que en América Latina suman más de 50 millones de habitantes, entre el 10 y el 12% de la población. La Teología Indígena es una teología que vive y piensa al ritmo de la Pacha Mama, busca la armonía con Madre Tierra, con los demás seres humanos y con las deidades del cosmos. No tiene porqué someterse a la metodología de la Teología más formal y académica. Defiende el reconocimiento de los valores de las comunidades indígenas: con-vivir y com-partir, des-poseer, de-crecer, más acordes con una ética liberadora que los pseudo-valores de las sociedades occidentales basados en el competir, el acumular, el tener, el aparentar, el vivir mejor que, etc.

La Teología Indígena de la Liberación hace suya la cosmovisión del Sumak Kawsay, del Bien Vivir, que nada tiene que ver con nuestro competitivo vivir mejor, sino que consiste en el encuentro armónico con la naturaleza, con los demás seres humanos, con uno mismo y con los antepasados. Otra corriente que se desarrolla con gran vitalidad es la Teología Afrolatinoamericana. En América Latina hay en torno a once millones de afrolatinoamericanos. Estas y otras teologías latinoamericanas son poscoloniales: buscan liberarse del colonialismo económico, político, cultural, religioso y cognitivo todavía vigente y en estado creciente. Un colonialismo, que se reproduce en las múltiples formas de colonialismo interno y de neocolonialismo.

._¿Cuál es el papel de la Arquitectura en el seno de la Teología de la Liberación?
._Este es uno de los aspectos más importantes y necesarios, al tiempo que más descuidados. La arquitectura es un símbolo que nos puede alejar o aproximar a Dios, no a los dioses del Olimpo, sino al Dios “activista de los derechos humanos”, recordando el excelente libro de Boaventura de Sousa Santos “Si Dios fuese un activista de los derechos humanos”, por utilizar la feliz y muy lograda expresión tan lograda como a los pobres. La arquitectura eclesiástica, hasta ahora, no fomenta la creación de la mesa común compartida, en la que desaparecen las diferencias de rango, clase, etnia y cultura. La gran revolución pendiente dentro de la Iglesia es la forma alternativa de construir espacios de encuentro y de reunión caracterizados por en torno a la mesa compartida, la comensalía, de la que habla John Dominic Crossan. Espacios que sean circulares, donde todos tengan un lugar. La arquitectura es uno de los símbolos más importantes para visibilizar o invisibilizar una iglesia samaritana, acogedora y solidaria.

._Usted es miembro del Consejo de Dirección del Foro Ibn Arabi, ¿cómo contempla la situación que se vive en el mundo respecto al Islam?
.- En Occidente se está extendiendo tristemente un sentimiento de islamofobia, instalado en el imaginario colectivo, por la ideología de la extrema derecha xenófoba, pero también por las por las políticas de exclusión y de rechazo hacia quienes profesan la fe musulmana, a quienes se acusa de manera apriorística de terroristas. Un ejemplo paradigmático de dichas políticas que fomentan actitudes islamófobas en la ciudadanía son los decretos del presidente de los Estados Unidos Donald Trump que prohíben la entrada en su país de personas de siete países de mayoría musulmana, sin respetar las decisiones contrarias de los jueces.
Este no puede ser el camino a seguir ya que desemboca en odio, enfrentamiento, choque de culturas y retorno de las viejas guerras de religiones. El futuro de la humanidad no se puede construir contra el islam, ni al margen del islam, ni condenando el islam. Pasa por el diálogo y el encuentro y la construcción de un mundo intercultural, interreligioso, interétnico, sin discriminaciones, donde quepamos todas y todos. Ello requiere un cambio de paradigma: pasar del anatema y del choque al diálogo y al encuentro.

RECUADRO-Libros a recomendar
El teólogo Juan José Tamayo es autor de más de setenta libros. Destacamos algunos de los últimos, que cuentan con varias ediciones:

Fundamentalismos y diálogo entre religiones, Trotta, Madrid, 2009, 2ª ed.; Islam. Cultura, religión y política, Trotta, Madrid, 2010, 3ª ed.; La Teología de la Liberación en el nuevo escenario político y religioso, Tirant lo Blanch, València, Madrid, 2011, 2ª ed.; Invitación a la utopía. Ensayo histórico para tiempos de crisis, Trotta, Madrid, 2012; Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica, Fragmenta, Barcelona, 2013; Islam. Política, sociedad y feminismo, Dykinson, Madrid, 2014; San Romero de América. Mártir de la justicia, Tirant lo Blanch, València, 2015; Judaísmo, cristianismo e islam. Tres religiones en diálogo, Dykinson, 2015, 2ª ed.; Ignacio Ellacuría. Utopía y teoría crítica, codirector con Luis Alvarenga, Tirant lo Blanch, València, 2014; Religión, razón y esperanza. El pensamiento de Ernst Bloch, Tirant lo Blanch, Valéncia, 2015, 2ª ed.; Como director y coautor, Religión, género y violencia, Dykinson, Madrid, 2016, 2ª ed.

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