LA RESURRECCIÓN DE JESÚS DA SENTIDO A NUESTRA ESPERANZA. Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

Fuente: El Blog de Juan Cejudo
Decir en primer lugar a mis lectores que no son creyentes que, aunque ellos no lo compartan ni lo entiendan, confío en que sepan respetar lo que otros pensamos. Yo también respeto al máximo su no creencia.

La fiesta de la Resurrección de Jesús tiene un relieve especial en la liturgia de la Iglesia este día.

De noche se bendice el fuego y el cirio pascual y se enciende. La luz tiene un especial significado este día. Una luz que vence a la oscuridad y atraviesa la penumbra. “Vosotros sois la luz del Mundo”, que diría Jesús.

Se leen varias lecturas del Antiguo Testamento llenas de significado de superación de dificultades y de esperanza, como la lectura del Éxodo, donde el pueblo de Israel logra salir de la opresión en tierras de Egipto y, atravesando las aguas, consigue llegar a su tierra, Palestina.

En la lectura del Evangelio de este día se narra cómo las mujeres son las primeras que son testigos de la Resurrección de Jesús: “Ha resucitado de entre los muertos como había dicho”. Ellas son las primeras también en ver a Jesús.; en primer lugar, la amiga especial de Jesús, María Magdalena.

Después, en semanas sucesivas, el Evangelio nos contará muchos momentos en los que Jesús se deja ver a sus discípulos, resucitado: A Tomás, que no creía, a los discípulos de Emaús, que en el camino con Jesús, les ardía el corazón mientras hablaba con ellos etc…

Después de la muerte de Jesús, los discípulos estaban decepcionados, frustrados.. creían que Jesús había fracasado y ellos con él. Habían huido, seguramente estaban escondidos por miedo.

Pero cuando Jesús resucita, vuelven de nuevo. Jesús les dice que vayan a Galilea, que allí lo verán.

Galilea había sido el lugar donde Jesús había comenzado a predicar el Reino de Dios, un reino de justicia, de igualdad, de fraternidad, de ilusión por construir un Mundo Nuevo, distinto a lo que había entonces. Donde estaba siempre rodeado de las masas populares, especialmente de pobres, enfermos, marginados, prostitutas para aliviarles su dolor y liberarlos del sufrimiento.

Donde se enfrentó con escribas y fariseos y los maestros de la ley. Aquel a quien los poderosos crucificaron como a un “rebelde político” y que murió abandonado de todos, aparentemente “fracasado”, Dios lo resucita. Su causa ha triunfado.

La resurrección de Jesús da sentido a nuestra esperanza.

La causa de quienes luchan por hacer un Mundo distinto, basado en las relaciones fraternales de las personas, donde impere la justicia, el amor y la paz. La lucha de quienes pierden su vida por entregarse a los demás para construir un Mundo nuevo, donde la persona y no el dinero ni la ambición de poder sea el centro de todo, tiene toda la razón de ser.

No podemos permitir este Mundo donde existen tantas guerras, tanta destrucción, tanta hambre, tanta gente que sufren miserias y calamidades de todo tipo, mientras una pequeña minoría acapara los bienes de este mundo para su servicio. Es urgente un cambio radical de este sistema como viene denunciando Francisco.

Tienen pleno sentido las frases del mayo del 68 o del 15M:

“Seamos realistas, construyamos lo imposible”
“No queremos la cara A ni la cara B, queremos el cambio de disco”
“Es mejor arriesgar y perder, que arriesgar por no haber arriesgado”

“Nuestros sueños no caben en vuestras urnas”
“No es la crisis, es el sistema”
“No somos antisistema, el sistema es antinosotros”
“El pueblo unido, jamás será vencido”
“El poder nos teme porque la revuelta enamora”
“Toma la calle”
“Toma la plaza”
“Madres orgullosas de esta juventud luchadora”

Resucitar es coger energías para seguir luchando con otros por esa Sociedad Nueva y esa Iglesia Nueva que todos soñamos.

La Iglesia necesita también un cambio profundo. Que se ponga al servicio de los más pobres y necesitados, que se despoje de tanta riqueza, tantas normas absurdas y obsoletas y se acerque de verdad al pueblo, especialmente a los que más sufren. Debe compartir sus pisos, sus inmuebles, sus bienes (que son inmensos), sus riquezas, con los que menos tienen.

Resucitar es creer en los demás, en la unión de todos. Es pensar que la utopía es posible y necesaria para seguir caminando. Es creer que “gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el Mundo”, como diría Galeano. Y que tenemos que agruparnos unos con otros para fortalecer nuestra lucha en todos los frentes posibles, también por Internet.

Resucitar es creer en la lucha de todos los colectivos que se movilizan por las causas justas: los derechos por el empleo y la vivienda, por los derechos humanos, de los sin techo, de los inmigrantes, de las mujeres y jóvenes, de las personas mayores tan necesitadas de tantas cosas

Aunque perdamos nuestra vida en ello y aparentemente fracasemos.

Ya sabemos que, como Jesús, con ese aparente fracaso no termina todo. Que tenemos razón. Que ese esfuerzo no va a ser en vano y merece la pena porque ” si el grano de trigo no cae en tierra y se pudre, no podrá germinar una espiga nueva”, un Mundo nuevo, una Iglesia Nueva.

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