LA TROMBA DE AGUA EN CÁDIZ Y LAS PERSONAS SIN HOGAR. Juan Cejudo

Fuente: El Blog de Juan Cejudo
Un día como el de ayer tarde en que todos nos quedamos en casa, por la tromba de agua caída sobre nuestra ciudad, que ha inundado calles y plazas por todas partes, uno no puede dejar de pensar en aquellas personas que no pueden hacerlo. Son los sin techo, los que no tienen casa y hacen su vida de día y de noche en la calle…

Un día el de ayer tarde, terrible para ellos. No niego que desde el Ayuntamiento intenten hacer algo para paliar este problema. Me consta que han aumentado en 6 el número de plazas del albergue y han abierto sus puertas para que los que quieran puedan tener un techo donde guarecerse. Pero es evidente que estas medidas son totalmente insuficientes.

Por la sencilla razón que en Cádiz hay entre 130-150 personas que viven en la calle y las plazas del albergue (20/26) y de caballeros hospitalarios (15, creo) son insuficientes para atenderlos a todos. más de 100 de estas personas seguirán en las calles.

Los sin techo son las personas más expuestas a las inclemencias del tiempo, del frío, de la lluvia, del calor..

Algunos llevamos tiempo insistiendo en que sería necesario dar respuesta a este problema de modo urgente, creando dos espacios más amplios que el actual albergue, uno en Puerta de Tierra y otro en Cádiz interior, donde los sin techo pudieran dormir de noche ( los que quieran, claro) y también donde puedan estar durante el día, con atención de profesionales varios.

También sigo pensando que cerca de donde se ubicara en Puerta de Tierra ese espacio, sería muy bueno que hubiera un comedor social porque no todos pueden ir hasta Cádiz a los comedores sociales que existen en la zona del Cádiz interior.

En todo caso, si las asociaciones que trabajan con estas personas consideran una mejor solución que la que estoy comentando para que puedan ser todos atendidos, es cuestión de escucharlos por parte de nuestros responsables públicos y poner manos a la obra. Son asociaciones que llevan muchos años trabajando con las personas sin hogar y saben bien sus necesidades.

De hecho, hace ahora cerca de 2 años que se tuvo en Cádiz las 1ª Jornadas sobre el sinhogarismo a las que asistió el alcalde y con presencia de colectivos sociales y de muchas personas sin hogar, donde se comprometieron a llevar a cabo un plan integral para las personas sin hogar ya que se pretendía que estas personas dejaran de ser invisibles y tomaran su protagonismo en la solución de sus problemas.

Compañeros del grupo cristiano de reflexión- acción participamos también activamente en estas jornadas.

El tiempo ha ido pasando y los sin techo siguen igual que siempre: durmiendo en las calles como pueden, haya calor, frío, lluvia o tromba de agua que inunde las calles.

Está muy bien la idea de poner en marcha el centro de baja exigencia en el Campo del Sur. Es importante, porque muchos no quieren acudir a los albergues, por las muchas trabas y requisitos que se les imponen. Pero ese proyecto avanza a ritmo muy lento. La maquinaria burocrática de nuestro Ayuntamiento es muy lenta para dar respuestas más rápidas a las necesidades tan urgentes de estas personas.

Esas normas hay que revisarlas para adaptarlas a las personas. Si se puede cambiar la Constitución ¿cómo no se va a poder cambiar las normas de los albergues y actualizarlas?

Desde aquí un toque de atención a nuestros responsables públicos para que este asunto lo tomen como algo prioritario en su acción política.

También el obispado de Cádiz debería ceder algunos de sus pisos e inmuebles para estas personas y no lo hace por mucho que se le insista.

Está en juego incluso la vida de estas personas, las más indefensas de nuestra sociedad. Ya sabemos que varios de ellos ya han perdido la vida en la calle.

Esperemos que no tengamos que lamentar más desgracias.
Por eso es urgente pasar a la acción.

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Cuarenta años de vida del Movimiento por el Celibato Opcional en España Andrés y Tere, MOCEOP: “El celibato obligatorio es antievangélico”. Jesús Bastante

Fuente: Religión Digital/Redes Cristianas
“En la jerarquía de la Iglesia, en la institución, falta mucha sensibilidad y mucha humanidad”
Antes siempre se decía que el ministerio de la Iglesia era regir, enseñar y santificar… Es más beneficioso para la comunidad decir: acoger, compartir y cuidar
El Movimiento por un Celibato Opcional (MOCEOP) está de enhorabuena, celebrando cuarenta años de incidencia positiva en la Iglesia. El 4 y 5 de noviembre festejan sus luchas y sus logros con una fiesta en Los Agustinos de Guadarrama. Un momento de simple “convivencia”, de “contar vida y experiencia”, nos comentan Andrés y Tere, para este movimiento que se dedica nada más y nada menos que “a compartir vida y a promocionarla”.

Estamos con Andrés y Tere para celebrar el 40 aniversario del Movimiento por el Celibato Opcional. El famoso MOCEOP, como todos lo conocemos.

Cuarenta años ya.

T.- Sí.

A.- Cuarenta años que son muchos días, muchas luchas y muchos sueños. Y también muchas alegrías.

Muchas alegrías y muchas familias. Porque cuando hablamos de MOCEOP, estamos hablando de vida y de vidas.

A.- Hemos contabilizado que han pasado por MOCEOP, desde el año 77, algo más de dos mil personas.

T.- Cerca de tres mil.

Eres la presidenta, aunque a alguien le parezca extraño que una mujer sea la presidenta de un movimiento de celibato opcional. Pero no tiene por qué.

T.- Pues no, dado que lo que promulga nuestro movimiento es la igualdad entre las personas sin distinción por sexo, ni de religión, ni de nada. Sé que socialmente que sea la presidenta puede chocar pero, si conocen nuestro nuestro movimiento, es una consecuencia lógica de nuestra trayectoria.

Cumplís ahora cuarenta años. ¿Cómo ha sido este tiempo?

T.- Ha habido de todo; el principio, que era de comunicación y desahogo porque la gente llegábamos a MOCEOP muy heridos porque la Iglesia, la institución, nos había hecho daño. Y las familias en muchas ocasiones también.

A.- Cuarenta años que son muchos días, muchas luchas y muchos sueños. Y también muchas alegrías.

Muchas alegrías y muchas familias. Porque cuando hablamos de MOCEOP, estamos hablando de vida y de vidas.

A.- Hemos contabilizado que han pasado por MOCEOP, desde el año 77, algo más de dos mil personas.

T.- Cerca de tres mil.

Eres la presidenta, aunque a alguien le parezca extraño que una mujer sea la presidenta de un movimiento de celibato opcional. Pero no tiene por qué.

T.- Pues no, dado que lo que promulga nuestro movimiento es la igualdad entre las personas sin distinción por sexo, ni de religión, ni de nada. Sé que socialmente que sea la presidenta puede chocar pero, si conocen nuestro nuestro movimiento, es una consecuencia lógica de nuestra trayectoria.

Cumplís ahora cuarenta años. ¿Cómo ha sido este tiempo?

T.- Ha habido de todo; el principio, que era de comunicación y desahogo porque la gente llegábamos a MOCEOP muy heridos porque la Iglesia, la institución, nos había hecho daño. Y las familias en muchas ocasiones también.

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Mi itinerario teológico: Un balance a los 65 años. José Arregi

Fuente: Koinonía/Redes Cristianas
Agradecemos muy cordialmente al autor su amable permiso para publicar esta síntesis, muy resumida (como al 50%) del texto original del mismo título publicado, en José Antonio BADIOLA (ed.), Esperamos porque confiamos. En el 50 aniversario de la Facultad de Teología de Vitoria-Gasteiz, Editorial Eset, Vitoria-Gasteiz, 2017, pp. 951-987.
A final del curso 2017-2018 me jubilaré. Por eso, cuando José Antonio Badiola, el Decano, me extendió la amable invitación para que escribiera una colaboración con ocasión de las Bodas de Oro de la Facultad de Teología de Vitoria-Gasteiz, pensé que se me ofrecía una oportunidad para hacer un balance de mi itinerario teológico, por pobre que sea.

Lo hago ante todo por mí mismo, por la necesidad que siento de mirar para atrás al camino recorrido, de entender más a fondo el rumbo seguido, de ser más libre de sus zonas –mis zonas– oscuras, de reconocer lo poco que he hecho para curar las enormes heridas de la humanidad y de la creación, de acoger más profundamente la gracia de mi pobreza. Lo hago también, para no dejar de mirar al futuro universal y a mi propio futuro con confianza, no dejar de caminar y de conversar por el camino, mantenerme abierto a todos los cambios –aún inimaginables– de esquemas y lenguajes que pudieran sobrevenir, y seguir diciendo una palabra de protesta y de aliento, de crítica rebelde y de consuelo, en un mundo más roto, injusto y amenazado que nunca. Escribo, pues, por mí mismo y para mí. Y por si a alguien pudiera llegar y ayudar el testimonio –un esbozo nada más– de esta humilde autobiografía teológica.

La Vida –mejor con mayúscula, pues en cada vida late el Todo– me ha traído a ser signo de contradicción para muchos, para mí mismo en primer lugar. Lo he elegido yo, pero ¿no tenemos la impresión de que no podemos sino elegir lo que somos y de que somos lo que se nos ofrece ser? Cada opción cada día es una encrucijada. Y de ningún modo pretendo que mi opción –vital, teológica– sea la mejor, la más verdadera, ni siquiera verdadera. Somos insignificantes formas o fragmentos vivientes. Llamo Verdad a la plena Comunión de todos los vivientes –un nombre de Dios–, más allá de todo esquema temporal (pasado, presente, futuro), más allá de toda idea y palabra, de toda voluntad posesiva. La Verdad es la Vida en la que vivimos, nos movemos y somos. A ella aspiramos. Y todas las religiones –cristianismo incluido– con todos sus dogmas, no pasan de ser, en el mejor de los casos, formas culturales y provisionales que adopta en nosotros, humanos, el Aliento sin forma. Todas las religiones con todas sus verdades son pasajeras. Es bueno que conversemos, debatamos, incluso con pasión, pero no merece la pena que nos condenemos. Eso jamás.

Estas páginas querrían ser una sincera e inconclusa expresión de mi de fe en el Espíritu de Dios que gime de dolor y de gozo en el corazón de los seres humanos y de todos los seres, de los átomos y de las galaxias, de la Tierra y del Cosmos.

1. De Olite a Arantzazu

Como franciscano que era, hice mi primer ciclo de estudios teológicos en el Teologado franciscano de Arantzazu, entre los años 1972 y 1976. Por cierto, la nuestra fue la última promoción que terminó los estudios de teología en Arantzazu; para el curso siguiente, los pocos estudiantes que quedaban se trasladaron a Bilbao y se matricularon en la Facultad de Teología de Deusto.

Pero el Teologado de Arantzazu no es la única casa que nos tocó cerrar. Con nosotros se cerró igualmente, en el año 1972, el Filosofado de Olite. Cerramos también el Noviciado de Zarautz en 1969, y el antiguo Colegio de Forua (Bizkaia). Y el viejo seminario de Arantzazu se cerró un año después de que nuestra promoción saliera de él. Así pues, desde que entré al Seminario de Arantzazu en 1963 a los diez años, se habían ido cerrando una tras otra, como quien dice, todas las casas por donde fui pasando durante toda mi etapa de formación franciscana. Y te aseguro, lector/a, que yo no tuve nada que ver en ello. Es simplemente un signo del cambio de tiempo que me ha tocado, nos está tocando, vivir. ¿Cómo alguien puede, pues, escandalizarse de que la teología cambie tanto? Lo extraño sería que no cambiara, y sería letal resistirse al cambio, como creo que está sucediendo… Hace siete años que dejé Arantzazu, el hábito franciscano y el sacerdocio clerical, y no me parece demasiado aventurado vaticinar que, si vivo veinte años más, conoceré la desaparición de la Provincia Franciscana de Arantzazu, y que desaparecerá también la Orden Franciscana –aunque esto yo ya no lo conoceré–, y que algún día también desaparecerá el modelo jerárquico y clerical de Iglesia y de ministerios que aún pervive, si es que la humanidad no da un giro cultural poco verosímil. Y la misma humanidad, al menos este Homo Sapiens que somos, ¿hasta cuándo pervivirá?… Pero me estoy adelantando, o tal vez yéndome demasiado lejos.

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Los sacerdotes casados celebran 40 años de “protesta conjunta”. Rufo González

Fuente: Redes Cristianas
Cuarenta años de Jesús “llamando a la puerta” (Apoc 3, 20)
La Iglesia católica, en sus instancias más altas, no ha percibido a Jesús de Nazaret que “llama a su puerta, ni le oye, ni le abre, ni, por tanto, le deja entrar en su casa y cenar juntos” (Apoc 3, 20). Es Jesús, a través de los sacerdotes casados, de sus organizaciones, de su historia y congresos…, el que viene llamando incansablemente a las puertas de la Iglesia Católica. Pide restaurar la libertad en la disciplina: que lo que “antes se recomendaba a los sacerdotes, y después fue impuesto por ley a todos los promovidos al Orden sagrado en la Iglesia Latina” (PO 16), siga siendo “recomendado”, respetando así su Evangelio (Mt 19, 12). Pablo VI reconocía que Jesús: “no puso esta condición previa en la elección de los Doce, como tampoco los Apóstoles para los que ponían al frente de las primeras comunidades cristianas (1Tim 3, 2-5;Tit 1, 5-6)” (Pablo VI: Sacerd. Caelib. 5). Jesús solo lo insinuó como opción libre para cualquier discípulo, si lo entendía como don divino y quería “hacerse soltero a sí mismo por causa del reino de los cielos” (Mt 19, 11-12). No lo vinculó a ministerio alguno por el reino. La vinculación con el “ministerio ordenado” es espuria a su proceder. Hoy, Jesús ayudaría a los pastores de las comunidades a que fueran buenos maridos o esposas y padres, y pastores de la comunidad. Lo que hacen tantas iglesias cristianas, que “llevan la delantera” en libertad evangélica.

4-5 noviembre, una celebración eclesial
Este fin de semana (4-5 noviembre) Moceop (Movimiento pro Celibato Opcional) celebra cerca de Madrid -Centro de Congresos “Fray Luis de León”. Guadarrama (Madrid)- los cuarenta años de su andadura. Allí recordarán sus “muchos días, mucha lucha, mucha fe y mucha esperanza… Cantarán, bailarán y festejarán esta larga andadura con una jornada de convivencia, recuerdos y acción de gracias”. Por supuesto, con la Acción de gracias cristiana, la Eucaristía, donde sentimos la presencia resucitada de Jesús que acompaña y sostiene el trabajo por la vida, la libertad, el amor a todos. Sería
bueno que las comunidades cristianas lo recordaran y oraran por intenciones tan santas.

Miles de sacerdotes católicos casados

La historia de los sacerdotes casados y de sus organizaciones actuales son un hecho histórico en nuestra sociedad y en la Iglesia. Están presentes en el mundo entero. El 25 de Mayo de 1986 se constituyó en París la Federación Internacional de sacerdotes católicos casados. En 1987 celebró su Primer Congreso en Ariccia (a treinta kilómetros de Roma). En él participaron clérigos de Europa, América, África y Asia. Se creó formalmente el FISCC (Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados) y su revista “Ministerium Novum”. Otros Congresos en 1990 (en Doorn, Holanda), 1993 (Madrid), 1996 (en Brasilia), 1999 (en Atlanta, USA), 2002 (Leganés, España), 2006: Wiesbaden (Alemania) al que acudieron las 4 federaciones existentes: la Latinoamericana, la Filipina, la Europea y la Noratlántica; allí quedó constituida la Confederación Internacional. El VIII Congreso, año 2015, tuvo lugar en Guadarrama (Madrid), en el mismo lugar donde estos días el Moceop celebra sus cuarenta años de historia. Por su parte Latinoamérica lleva ya celebrados siete congresos: 1991: Curitiva (Brasil), 1995: Lima (Perú), 1999: México, 2001: Lima (Perú), 2005: Asunción (Paraguay), 2006: Quito (Ecuador), 2011: Buenos Aires (Argentina).

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500 AÑOS DE LA REFORMA. SI FUESE POSIBLE UNA CONCLUSIÓN. Marcelo Barross y José María Vigil

Fuente: Redes Cristianas
En este quinto centenario de la Reforma, nos propusimos volver la mirada hacia la figura y el mensaje de Lutero, a partir de las perspectivas y los desafíos de nuestro tiempo. En cierto modo, todos los artículos ofrecidos en esta Minga/Mutirão profundizan esa perspectiva, cada uno a partir de un ángulo, trátese de las perspectivas del grupo eclesial de pertenencia, o bien los desafíos que, en América Latina y a partir de los pobres viven hoy nuestras Iglesias. Institucionalmente, en ese momento de la historia, las Iglesias, tanto la católica como las evangélicas, pueden oír el mensaje profético de Lutero como una nueva invitación a la reforma permanente para que las Iglesias se vuelvan a la raíz del evangelio y a la confianza en la gratuidad de la justificación por la fe.

Para ello, es necesario tener el coraje de darse cuenta que, en algunos puntos doctrinales e históricos, haciendo una lectura textual, Lutero debe ser comprendido como un profeta para el contexto histórico en el que vivió, mas no para hoy. Incluso para valorizar su figura y actualizar su mensaje, debemos reconocer que hay puntos en los cuales la Reforma Luterana ya no es actual. Claro que eso se puede decir de todos los profetas bíblicos y de la historia. Pero, precisamente por la radicalidad profética de Lutero, su mensaje o espanta por su actualidad, o desconcierta por su anacronismo.

Sin duda, si hoy revisamos la controversia que opuso a Lutero y a Thomas Münzer en su apoyo a las luchas de los campesinos, en América Latina nos ponemos del lado de Münzer y no de Lutero. A la vez, cuando los dos discuten y marcan sus diferencias en el camino del misticismo, nos sentimos más del lado de la sobriedad histórica de Lutero.

Tener el valor de ver claros los puntos en los que la Reforma estaría superada ayudaría a las Iglesias luteranas y otras a ir más allá de una cultura teológica y espiritual agustiniana, más basada en la conciencia del pecado, que en la alegría de la salvación, más centrada en la sangre redentora de Jesús que en la bondad fundamental de la creación, etc.

Principalmente la doctrina sobre la justicia divina y la predestinación eterna merecerían una profunda revisión a la luz de la revelación de un Dios que es amor y que, como insistía el hermano Roger Shutz, “sólo puede amar”.

Por lo demás, superar a Lutero sería ir más allá de él. Lamentablemente, al mirar hoy a algunas de nuestras Iglesias, descubrimos que no han incorporado la profecía de Lutero. Hay grupos eclesiales y movimientos católicos y evangélicos que, artificialmente, intentan reproducir la teología medieval. Están atrasados, no sólo 200 años, como antes de fallecer decía el cardenal Carlo Maria Martini. Algunos grupos eclesiales y sus teologías, así como ciertos documentos eclesiásticos de las últimas décadas, continúan sosteniendo una teología sacrificial que viene de los tiempos de las controversias eucarísticas del siglo XI. Para esos cristianos, redescubrir a Lutero y su teología de la gracia ya sería toda una revolución.

Incluso pensando en las comunidades eclesiales marcadas por la teología del Concilio Vaticano II y la teología reciente del Consejo Mundial de Iglesias, la actualización del mensaje de Lutero no puede sin más legitimar la institucionalidad actualmente existente, aunque sea abierta. Si, de alguna forma, esa interpelación no les ayuda a relativizar sus estructuras y su propia concepción de confesionalidad, el mensaje de Lutero quedará siempre en el pasado.

En la introducción a esta revista ya dijimos que podemos leer a Lutero a partir de la búsqueda de una espiritualidad humana más universal, anclada en la responsabilidad de corresponder a la salvación por la pura gracia divina que nos es comunicada por la fe. En su crítica a cualquier misticismo especulativo, Lutero se pone en diálogo con la antigua teología apofática que evita nombrar a Dios. La divinidad sólo puede ser conocida como “Dios escondido y disminuido en la humanidad de Jesucristo”.

En este debate es fundamental situar el lugar fundamental de Jesucristo. Lutero insistió en contraponer, a las imágenes imperiales de Cristo que la Edad Media había proyectado, la figura bíblica de Jesús desnudo y despojado en la cruz 2. Lutero reprochaba a la Iglesia Católica de antes de la Reforma el hecho de que su doctrina de la confesión sólo conseguía atormentar las conciencias con el sentimiento de culpa, en lugar de reforzar en las personas su fe y confianza en Cristo 3. Actualmente, en un mundo pluralista, la propuesta cristiana más abierta no consiste en relativizar la figura de Jesús, sino en situarla en el contexto histórico de la fe del Jesús profeta de Israel, y de comprenderla a partir de la actuación universal del Espíritu.

Actualmente, la crisis ecológica y las perspectivas de la ciencia humana traen a nuestras Iglesias la conciencia de que necesitamos una nueva Cosmología y una nueva Teología de la Creación que incorpore los nuevos paradigmas de las ciencias. Algunos teólogos como José Comblin, Víctor Codina y otros han mostrado cómo nuestras Iglesias necesitan actualizar una Teología del Espíritu Santo que fue más profundizada en las teologías orientales que en las Iglesias de Occidente. Es un punto más sobre el cual necesitamos todavía redescubrir y actualizar a Lutero…

En la primera mitad del siglo XX, Karl Barth se apoyó en Lutero para mostrar la diferencia radical entre religión y fe. Si en el siglo XVI, la propuesta de Lutero significó una profunda reforma del cristianismo, algunas de sus propuestas teológicas podrían ser trasplantadas hacia una espiritualidad laical y más universal (antropológica), y hasta pos-religional.

Los 500 años de la Reforma no sólo se refieren al cristianismo, mas a todo camino humano de acogida del amor divino y de energía de fe que salva y manifiesta el Espíritu que “está presente y actúa en todas las criaturas y abarca toda ciencia”(Sb 1,7).

Marcelo BARROS y José María VIGIL

1 Cf. JARED WICKS, Lutero e il suo patrimonio spirituale, Assisi, Cittadella, 1983, p. 104.

2 Cf. YVES CONGAR, Regards et reflexions sur la Christologie de Luther, in «Chrétiens en dialogue», Paris, 1964, Cerf, pp. 453-489.

3 Cf. JARED WICKS, Lutero e il suo patrimonio spirituale, Assisi, Cittadella, 1983, p. 114.

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La ideología es como la sombra: siempre nos acompaña. Leonardo Boff

Fuente: Redes Cristianas
El tema de la ideología está a la orden del día: ideología de género, política, económica, religiosa etc. Intentemos poner en claro esta cuestión.
1.Todo el mundo tiene una determinada ideología. Es decir, cada uno se hace una idea (de ahí ideología) de la vida y del mundo. Tanto el vendedor de palomitas de maíz de la esquina como la persona que atiende el teléfono o el profesor universitario. Es inevitable, porque somos seres pensantes con ideas. Querer una escuela sin ideología es no entender nada de ideología.

2. Cada grupo social o clase proyecta una ideología, una visión general de las cosas. La razón es que la cabeza piensa a partir de donde pisan los pies. Si alguien tiene los pies en la favela, tiene una cierta idea del mundo y de la sociedad. Si alguien tiene los pies en un apartamento de lujo junto a la playa, tiene otra idea del mundo y de la sociedad. Conclusión: no solo el individuo, sino también cada grupo social o clase, elaboran inevitablemente su visión de la vida y del mundo a partir de su lugar social.

3. Cada ideología personal o social, así como todo saber, tiene intereses detrás, no siempre explicitados. El interés del trabajador es aumentar su salario. El del patrón, aumentar su ganancia. El interés de un habitante de la favela es salir de esa situación y tener una casa decente. El interés del morador de un apartamento de clase media es poder mantener ese status social sin estar amenazado por la ascensión de la gente de abajo. Los intereses no convergen porque si aumenta el salario, disminuye la ganancia y viceversa. Aquí se instaura un conflicto.

4. El interés escondido detrás del discurso ideológico debe ser calificado: puede ser legítimo y es importante explicitarlo. Por ejemplo: tengo interés en que ese grupo de familias cree una pequeña cooperativa de productos orgánicos, de hortalizas, tomates, maíz etc. Este interés es legítimo y puede ser dicho públicamente. Puede ser también un interés ilegítimo y ser mantenido oculto para no perjudicar a quien lo propone. Ejemplo: hay grupos que combaten el desnudo artístico para, en realidad, encubrir la homofobia, la supremacía de la raza blanca y la persecución a los grupos LGBT. O un político de un partido neoliberal cuyo proyecto es disminuir los salarios, reducir las pensiones y privatizar bienes públicos y se presenta como alguien que va a luchar por los derechos de los trabajadores, de los jubilados y a defender la riqueza de Brasil. Él oculta ideológicamente los verdaderos intereses partidarios para no perder votos. Esa ocultación es la ideología como falsedad y él, un hipócrita.

5. La ideología es el discurso del poder, especialmente del poder dominante. El poder es dominante porque domina varias áreas sociales. Las élites brasileras tienen tanto poder que pueden comprar a las demás élites. Porque son dominantes, imponen su idea sobre la crisis brasilera, culpando al Estado de ineficiente y perdulario, a los líderes de corruptos y a la política de ser el mundo de lo sucio. Por otro lado, exaltan las virtudes del mercado, las ventajas de las privatizaciones y la necesidad de reducir las reservas forestales de la Amazonia para permitir el avance del agronegocio.

Aquí se oculta conscientemente la corrupción del mercado, donde actúan las grandes empresas que sustraen millones de los impuestos debidos, mantienen una caja B, promueven intereses altos que favorecen al sistema especulativo financiero que drena dinero público, sacado del pueblo, hacia los bolsillos de unas minorías, que, en el caso brasilero, son seis multimillonarios que poseen igual riqueza que 100 millones de brasileros pobres. Estas élites ocultan las agresiones ecológicas, la desnacionalización de la industria y hacen propaganda de que el agro es pop. Practican una ideología descarada como engaño. Hay redes de televisión que son máquinas productoras de ideología de ocultación, negando al pueblo datos sobre la gravedad de la situación actual, generando espectadores alienados, pues creen en tales versiones irreales. Para encubrir su dominación, apoyan proyectos que benefician a niños o patrocinan grandes eventos artísticos para parecer benefactores públicos. Por detrás ocultan desfalcos y apoyan abiertamente a determinados candidatos, satanizando la imagen del principal opositor.

Existe también la ideología de los sin poder, de los sin tierra y sin techo, y otros que para sustentarse elaboran discursos de resistencia y de esperanza. Esa ideología es benéfica pues los ayuda a vivir y a luchar.
La ideología es como una sombra: nos acompaña siempre. Para superar las ilegítimas, es menester desenmascararlas y sacar a la luz los intereses escondidos. Y cuando hablamos a partir de un determinado lugar social, conviene explicitar en el discurso nuestra ideología. Concientizada, la ideología se legitima y democráticamente puede ser discutida o aceptada.

Leonardo Boff es articulista del JB online y ha terminado el libro ¿Concluir la refundación o prolongar la dependencia de Brasil? Reflexiones sobre la crisis brasilera, que saldrá publicado próximamente.

Traducción de Mª José Gavito Milano

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Leonardo Boff: “No se puede resolver el problema de los pobres sin la participación de los propios pobres”

Fuente: Religión Digital/Redes Cristianas
“Ellos deben ser los sujetos y protagonistas de su liberación”
“Lo importante no es la Teología de la Liberación sino la liberación concreta de los oprimidos”
La Teología de la Liberación de los “viejos” y de los nuevos es como una semilla que representa la “fuerza de los pequeños”. Esa semilla no murió. Seguirá viva mientras haya un único ser humano oprimido que grite por liberación
Siempre que se celebra un Foro Social Mundial, tres días antes, se celebra también un Foro Mundial de la Teología de la Liberación. Participan más de dos mil personas de todos los Continentes (Corea del Sur, varios países de África, Estados Unidos, Europa y de toda América Latina) que practican en sus trabajos este tipo de teología. Ella implica tener siempre un pie en la realidad de la pobreza y de la miseria y otro pie en la reflexión teológica y pastoral. Sin este maridaje no existe Teología de la Liberación que merezca ese nombre.

Cada cierto tiempo hacemos nuestras evaluaciones. La primera pregunta es: ¿cómo está el Reino de Dios aquí en nuestra realidad contradictoria? ¿Dónde están las señales del Reino en nuestro Continente, pero también en China, en África crucificada, especialmente en medio de los pequeños de nuestros países?

Preguntar por el Reino no es preguntar cómo está la Iglesia, sino cómo va el sueño de Jesús, hecho de amor incondicional, de solidaridad, de compasión, de justicia social, de apertura a lo Sagrado y qué centralidad se da a los oprimidos. Estos y otros valores forman el contenido de lo que llamamos Reino de Dios, el mensaje central de Jesús. El nombre es religioso pero su contenido es humanístico y universal. Él vino a enseñarnos a vivir esos valores y no simplemente a trasmitirnos doctrinas sobre ellos.

Igualmente, cuando se pregunta cómo va la Teología de la Liberación, la respuesta está contenida en esta pregunta: ¿cómo están siendo tratados los pobres y los oprimidos, las mujeres, los desempleados, los pueblos originarios, los afrodescendientes y otros excluidos? ¿Cómo entran en la práctica liberadora de los cristianos? Conviene subrayar que lo importante no es la Teología de la Liberación sino la liberación concreta de los oprimidos. Esta es una presencia del Reino y no la reflexión que se hace.

Del 12 al 14 de octubre unos 50 teólogos y teólogas de toda América Latina tuvimos un encuentro en Puebla (México). Fue organizado por Amerindia, una red de organizaciones yde personas comprometidas con los procesos de transformación y de liberación de nuestros pueblos. Esta reunión, hecha en clave cristiana y crítica, analiza el momento histórico en que vivimos, con una perspectiva holística, enfatizando los contenidos místicos/proféticos y metodológicos de la Teología de la Liberación, hecha a partir de esa realidad.

Allí estaban algunos de los “padres fundadores” de este tipo de teología (a principios de la década de 1970), todos entre 75-80 años, que se encontraban con la nueva generación de jóvenes teólogos (indígenas entre ellos) y teólogas (algunas negras e indígenas). Con un sentido profundamente igualitario y fraterno, queríamos identificar nuevas sensibilidades, nuevos enfoques y maneras de procesar ese tipo de teología, qué dignidad atribuimos a los que no cuentan y son invisibilizados en nuestra sociedad de corteneoliberal y capitalista.

En vez de conferencias -hubo solo dos introductorias en la apertura- preferimos trabajar en mesas redondas, en pequeños grupos y hacer intercambios en conjunto. De esta forma todos podían participar en un enriquecimiento fecundo.

Había teólogos/as que trabajaban en medio de indígenas, otros en las periferias pobres de las ciudades, otros en la cuestión de género (como superar relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres) en toda una región, otros eran profesores e investigadores universitarios pero orgánicamente vinculados a los movimientos sociales. Todos venían de experiencias fuertes y hasta peligrosas, especialmente en América Central con los cárteles del narcotráfico, las desapariciones, las “maras” (crimenorganizado de jóvenes violentos) y la violencia policial. Todos los trabajos fueron transmitidos por internet y había miles de seguidores en todo el Continente.

No se puede resumir la densidad reflexiva de tres días de trabajo intenso, pero quedó claro que hay distintas formas de entender la realidad (epistemologías), ya sea de los pueblos originarios, sea de los afrodescendientes, sea de hombres y mujeres marginados e integrados. Para todos era evidente que no se puede resolver el problema de los pobres sin la participación de los propios pobres. Ellos deben ser los sujetos y protagonistas de su liberación. Nosotros estamos dispuestos a ser aliados y fuerza secundaria.

La Teología de la Liberación de los “viejos” y de los nuevos es como una semilla que representa la “fuerza de los pequeños”, lema del encuentro. Esa semilla no murió. Seguirá viva mientras haya un único ser humano oprimido que grite por liberación.

Recordamos el poema de Pablo Neruda: “¿Cómo saben las raíces que deben subir a la luz y luego saludar al aire con tantas flores y colores?” Con Dostoievsky y con el Papa Francisco creemos también que fundamentalmente lo que salvará al mundo es la belleza, fruto del amor a la vida y a aquellos que injustamente menos vida tienen.

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